TREBUJENA

el último bastión comunista

Moscú, jueves 25 de octubre de 1990

Posted by tuvalú en 13 noviembre 2008

Ayer, haciendo una búsqueda en google, con las palabras “trebujena papel higiénico”, salió en la tercera opción un blog, el blog de lolito donde aparecía la palabra Trebujena. Lo abrí en una pestaña sin hacerle mucho caso y seguí con mi búsqueda. No encontré lo que buscaba, pero me volví a la pestaña donde estaba el blog y empecé a leer.

El blog es un diario sobre las aventuras de “Lolito Cohete” y en una de esas aventuras aparece un estudiante de Trebujena que estudiaba en Rusia. Corto y pego el relato:


[…]Al día siguiente nos lanzamos a las calles de Kiev con dos propósitos fundamentales: 1. Encontrar a Modesto, un estudiante de Trebujena que al parecer era un maestro de la falsificación (entre otras disparatadas cosas), para que nos ayudara a confeccionar el certificado de nuestra estancia en Bakú y así salvar el culo ante la panda de sádicos que nos había mandado a morir a Azerbaiyán. Y 2. Aprovechar el accidentado viaje para conocer la capital de Ucrania, al parecer la ciudad con más zonas verdes del mundo y en la que, según nos contó Diego, habitan 130 nacionalidades y grupos étnicos diferentes. Pedazo de Babel.

El encuentro con el bueno de Modesto resultó un acontecimiento mítico e inesperado. Se trata de un tipazo y todo un personaje, más salao que el bacalao. Tiene unos treinta y tantos tacos y lleva cinco años viviendo en la URSS, donde estudia para payaso. Sí amigos, han leído bien. Los soviéticos veneran de tal manera el circo que han convertido los oficios circenses en disciplinas académicas con rango universitario. Alucinante. Tras pasar un tiempo en la escuela adscrita al circo de Moscú, Modesto está ya en su último año de carrera en Kiev y a punto de licenciarse. Es posiblemente el tío más gracioso que jamás haya conocido, además de una enciclopedia andante, un extraño erudito de la política soviética y un mago consagrado del chanchullo y el cambiazo. Muy buena gente, la verdad. (NOTA: a) Prueba de la pasión de los bolos por el arte circense es que hay unos 70 circos permanentes en el país y otros 50 de carácter móvil que recorren la URSS de cabo a rabo. Es común que incluso las ciudades más remotas tengan la visita de 5 ó 6 circos cada año. b) Prueba de la pasión de Modesto por el circo es que termina todas sus aseveraciones con un “te lo juro por Popov”, un legendario payaso reconocido en el mundo entero que en 1969 recibió el título honorable de Artista Nacional de la Unión Soviética y que le dio clase cuando estudió en Moscú).

De los días pasados en Kiev con el payaso de Trebujena destaco los siguientes capítulos:

a) La falsificación. Informado de nuestra disparatada situación, se puso manos a la obra y en unas pocas horas nos confeccionó un documento falso a través del cual la oficina de turismo de Azerbaiyán invitaba a la Asociación de Estudiantes Españoles en la URSS a visitar su país. Los medios para la elaboración del susodicho documento fueron básicamente el fibroso y simpático Rzayev Bahruz, una joven promesa azerbayana del equilibrismo circense que le ayudó con la redacción del texto, y una patata con la que Modesto fabricó en un plís plás un sello “oficial” capaz de engañar al más perspicaz de los burócratas soviéticos.

b) La guasa gaditana. Modesto no solamente es un excelente falsificador o, como dice Diego, “conseguidor”, además tiene una gracia hilarante que exhibe sin cortarse un pelo siempre que puede. Va una anécdota al respecto: como la cuestión alimenticia atraviesa un momento delicado con cartillas de racionamiento incluidas, se ha establecido el principio básico de que los niños, las embarazadas y los ancianos tienen prioridad con los alimentos de primera necesidad, pudiendo saltarse alegremente cuanta cola encuentren a su paso. Por lo que he podido comprobar, la situación en Kiev es todavía más delicada que en Moscú, con un desabastecimiento evidente. Bien, pues el pasado martes nos topamos con una tienda muy cerca de la Plaza de los Cosmonautas en la que, milagrosamente, vendían leche fresca y carne en buen estado. La cola era kilométrica y suponía tener que esperar horas, con la posibilidad más que manifiesta de que cuando llegara nuestro turno las existencias se hubieran terminado. Ni corto ni perezoso, Modesto sacó de su bolsillo un carné de veterano de la Segunda Guerra Mundial, un parche que se colocó en un ojo y unas gastadas medallas militares que se puso en el pecho, se acercó a la superpoblada tienda de comestibles fingiendo una notable cojera y, blandiendo su carné al viento, exigió su ración de alimentos sin cola ni espera que valiera, dada su condición de veterano de guerra y héroe de la patria. Ejem. En cuestión de segundos, la masa que esperaba pacientemente su ración de productos lácteos y proteína animal se convirtió en una turba que clamaba por el pellejo de ese individuo capaz de tanta desfachatez como para presumir de héroe de la guerra contra los nazis no teniendo ni cuarenta años cumplidos. Entonces, Modesto comenzó una parodia divertidísima de la vida soviética y un show tan alucinante que, milagrosamente, la gente cambió la ira por risas y aplausos desatados. Para nuestro asombro, las empleadas del establecimiento acabaron pagando al bueno de Modesto con doble ración de carne y leche. Mítico. (NOTA: lo de los ancianos cargados de condecoraciones es común en las calles de las ciudades y pueblos de la URSS. Me contó el Negro que la medalla que se lleva la palma es la de Héroe de la Unión Soviética (Герой Советского Союза), que incluye la Orden de Lenin (Орден Ленина), que se entrega a la peña por servicios destacados al Estado, a militares que han servido ejemplarmente e incluso a ciudades, fábricas modélicas, artistas, políticos y un largo etcétera. Dos mecánicos americanos de aeronaves la recibieron en 1934 por su curro en el rescate de la nave Cheliuskin. En total, más de 12.000 personas han sido premiadas con la medalla de Héroe de la URSS, la gran mayoría por su compromiso en la defensa del país en la Segunda Guerra Mundial. Por cierto, en las clases de historia que tenemos nos han explicado que esa guerra aquí la llaman Gran Guerra Patria (Великая Отечественная война). Josemi, al que le van esas cosas mogollón y sabe un huevo, me contó que en el frente oriental, el de los bolos, es donde realmente se dirimió la derrota de los nazis. Como los soviéticos no empezaron a combatir hasta 1941, las fechas son diferentes a las que normalmente se estudian en España. Lo flipante es que la URSS pagó con la muerte de 27 millones de personas la victoria frente a las tropas alemanas. Te cagas. Por eso dice Juancar que los europeos estamos en deuda con los bolos y que aunque se vende la moto de que los americanos salvaron al mundo, fue la URSS la que dio más el callo).

c) La erudición soviética. Modesto lo sabe todo de la política de la URSS. Es la caña, no se le escapa ni una fecha, ni un nombre. Un auténtico prodigio. Él dice que mola porque es como si cruzas un culebrón de la tele con el Risk. Como disfruta más que un tonto con una tiza hablando de política, me pilló por banda una de las tardes en Kiev y me dio un repaso que te cagas a la realidad bola. Yo lo copié todo en un par de servilletas. […]

El relato completo aquí: http://www.ladinamo.org/lolito/?p=87

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