TREBUJENA

el último bastión comunista

Con el agua de lluvia salen los garbanzos más tiernos…

Posted by tuvalú en 26 septiembre 2007

De los anónimos del Foro de Trebujena , corto y pego este:

“De Doñana llegaban las “horquillas” con las que se amarraban las varas en las viñas, antes de que llegaran los alambres. Había un comercio, una vida común entre la gente de Doñana al otro lado del río y la gente del marco de Jerez. Habría que indagar sobre esta historia recientemente olvidada que vivieron nuestros padres y abuelos y que muchos también recordarán todavía las viñas amarradas con horquillas, un palo de pino que terminaba con dos ramas pequeñas de varios centímetros a donde se amarraba con “esparto” la varas.

El esparto una gramínea de usos diversos, desde zapatillas, cinturones, y muchos utensilios relacionados con la viña y el vino, que los más mayores recordarán como utensilios cotidianos de la vida de ayer. Del pino también saldría el carbón vegetal que se usaba en las cocinas de nuestras abuelas.
Además del esparto estaba el “palmito” que es una especie de palmera enana autóctona, materia prima para las “capachas”, las escobas, para amarrar las varas también, etc. etc.
Para echar las uvas, las Canastas de ramas de olivo echas a mano, para la vendimia, que Spielberg compraba para su película a precio que nadie podía creer, utensilios de la viña y el vino.
Para blanquear las casas estaba “la cal”, piedras de caliza cocidas en hornos de la sierra, que había que “apagar” antes de poderse usar para blanquear las paredes en verano. “Apagar la cal” consistía en echar poco a poco las piedras de cal en agua y se producía una reacción química que hacía que la mezcla hirviera. Al lado del recipiente donde se apagaba la cal mi abuelo llevaba una silla, un palo y un cubo de agua. Con el palo y el movimiento se iba enfriando la mezcla, esos borbotones blancos dentro del cubo parecían el puchero de una bruja, cosa de magia.
El agua se cogía de los pozos y sobre todo de las aljibes. A las aljibes iban a parar el agua de lluvia, las había en el pueblo y en el campo, en el pueblo recogían las aguas de los tejados, simples canalizaciones que llevaban las aguas a la aljibe, tejados y conductos que había que limpiar y cuidar cada año, así como la aljibe que también cada cierto tiempo había que vaciar y reparar. El agua de aljibe se echaba en los “cantaros de barro”, en “el botijo”, tecnología de base que mantenía el agua fresca debajo de la sombra de las parras. Las aljibes del campo podían tener una zanja hecha a zoletón para que recogiera el agua o el tejado del cuarto de aperos, cuarto pequeño donde guardar los zoletones, el esparto y la capacha.

Con el agua de lluvia salen los garbanzos más tiernos…

Fuente:http://www.trebujena.net/por_que_el_vino_es_cultura#comment-21080

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